miércoles, 14 de enero de 2026

MIS ZAPATITOS DE TACÓNN





Eran hermosos aquellos zapatos. No solo hermosos, también cómodos y maravillosos.

Maravillosos, porque yo me sentía como una princesa cada vez que me los ponía.

La transformación era vertiginosa, pues pasaba de ser la Cenicienta de mi casa a sentirme bella perfecta y joven.

Eran autenticamente mágicos esos zapatos. Con razón, porque casi, casi venían del cielo, pues en ellos se reflejaban todos los colores del arco íris. Pero un día, una bruja malvada me miró mal, muy mal. La envidia es así y mis pies tropezaron en un sortilegio incomprensible. Ese día, no llevaba mis zapatos mágicos y ya no tuve más remedio que esperar a otro verano para poder volver a transformarme en una bella princesa.


jueves, 30 de octubre de 2025

EL ENIGMA DE LA PRINCESA DE LOS CÁRPATOS

 

En una reciente visita al MAN en Madrid, pude contemplar una exposición con este título:

“LA PRINCESA DE LOS CÁRPATOS”

                                                  Fotografía de internet

    De todo lo que vi y me pude enterar, rápidamente mi cabeza empezó a cavilar sobre este enigma. Era algo sorprendente que un hallazgo de 1904 por un jesuita llamado Julio Furgús en la “Ladera de San Antón”, situada a unos kilómetros al norte de Orihuela, ahora, en la actualidad despierte este extraordinario enigma sobre el enterramiento de una mujer joven, sobre 15 años de edad, al descubrir que esta joven en realidad procedía de la región de los Carpatos. ¿Como en un pueblo de la cultura Argárica, San Antón, se encontraba la tumba de esta mujer adolescente?


    La mujer estaba ataviada con espirales de plata, a cada lado de su cráneo, probablemente para adornos del cabello, un cuchillo de cobre envuelto en un pañuelo de lino, un punzón de metal, una vasija de cerámica hecha a mano, y entre las vertebras inmediatas al cráneo, se recogieron los granos de un precioso collar de oro, formado por diminutos conos huecos con dos pequeñísimos agujeros, que servían para el engarce de estas valiosas piezas y seguramente para poder coserlos a la parte superior del vestido con el que fue enterrada esta persona. 

    Originariamente se hallaron 73 conos, hoy solo se conservan 42, aunque se cree que durante la excavación se perdieron muchos más.


    Estos pequeños conos de oro, son únicos en la península Ibérica. En cambio, durante la edad del bronce eran muy comunes en los territorios de Eslovaquia, Hungría y sur de Alemania. Así se adornaban las ropas de gala de personas principales cosidos al cuello de un vestido.

    La joven debía de ser de muy alto rango y el reciente estudio de su ADN ha demostrado que en la sociedad argárica, como en otras de Europa de esa época, las mujeres abandonaban sus aldeas para casarse y vivir junto a sus maridos en la aldea de este. Así se establecían lazos entre familias, y en el caso de las élites, para establecer alianzas políticas.

La cultura de El Argar, fue una de las sociedades más avanzadas de Europa Occidental que se desarrolló en la península entre 2.200 y 1.500 años antes de nuestra era. Uno de los yacimientos argáricos donde se han hallado más objetos de oro es San Antón (Orihuela, Alicante) Tan cerquita de Cartagena, que también formó parte de esa cultura argárica.

Esto me hace pensar que ya en la antigüedad, en esa edad del bronce, se pensaba de manera muy similar a la actual que ahora vivimos. Esa muchacha… ¿Qué pensaría, que sentiría al dejar su pueblo, su familia? Y también me hace pensar, que, como ahora, el comercio entre esos pueblos de Europa no lo hemos inventado nosotros. Europa ya era lugar de intercambios culturales y comerciales totalmente.



domingo, 18 de mayo de 2025

EN HONOR A LA NOCHE DE LOS MUSEOS

 


Hace poco más de dos años que empecé a escribir en este blog, una historia sobre un personaje que viajaba en el tiempo… o quizás soñaba, como queramos verlo. Lo titulé: “QUIZAS FUE UN SUEÑO”

 Este personaje, ha estado viajando a través  de los siglos, por las etapas más importantes de la historia de Cartagena. Como todos sabéis, este blog está especialmente dedicado a esta ciudad, de la que creo saber un poquito, y a la que creo conocer bien.

 Mi ciudad, donde nací y habito, es una de las más maravillosas de España, incluso me atrevería a decir del mundo mundial. Seguramente pecar un poco de “chauvinista” no es tan grave, porque esta ciudad se lo merece. Una urbe del tamaño en extensión como Cartagena, me refiero a lo que es el centro urbano,  que no es muy grande, y que en ese espacio contenga:

 

Más de diez importantísimos museos, uno de ellos Nacional, ARQUA, M. TEATRO ROMANO, M. NAVAL, M. HISTORICO MILITAR, M. DEL FORO, M. ARQUEOLÓGICO MUNICIPAL, M. DEL VIDRIO, M. ETNOGRAFICO, M. DE LA GUERRA CIVIL, M. MITI, MURAM, (arte moderno). En proyecto CASA MUSEO DE ISAAC PERAL.


 Varios centros de interpretación. El de la ciudad, CASTILLO CONCEPCIÓN, MURALLA PÚNICA, etc.

 Yacimientos arqueológicos a espuertas, como ANFITEATRO, AGUSTEUM, CASA DE LA FORTUNA, CASA DE SALVIUS, DECUMANO, etc.

 Con cuatro castillos en los montes que rodean su magnifico puerto natural, (ATALAYA, GALERAS, SAN JULIAN, DE LOS MOROS) y en su interior otro, que no solo fue castillo, sino también doble alcazaba musulmana, situado en la colina más alta de las cinco que conforman su perímetro histórico urbano. (CONCEPCION)


 
Murallas: PUNICA, ROMANA, BIZANTINA, MUSULMANA, DEL DEAN, DE ANTONELLI, DE POSSI, DE CARLOS III, De todas las civilizaciones que han pasado por esta tierra en tres mil años de historia.

 Fortalezas militares de defensa, que en su día fueron inexpugnables.  Y a intramuros: ARSENAL, HOSPITAL DE MARINA, CUARTEL DE PRESIDIARIOS Y ESCLAVOS, ESCUELA DE GUARDIAMARINAS, CUARTEL DE ANTIGUONES, PARQUE DE ARTILLERIA, PABELLON DE AUTOPSIAS, etc.

 Preciosos palacios modernistas como: CERVANTES, CASINO, LLAGOSTERA, GRAN HOTEL, PALACIO PEDREÑO, CASA MAESTRE, PALACIO AGUIRRE, CASA DORDA, ZAPATA, etc. etc.


 En sus vías principales, nos hacen echar un vistazo a las alturas cuando paseamos por sus calles. Y muchísimas otras cosas, que ahora mismo serían imposibles de describir.

¿Cómo no poner a viajar en el tiempo a un personaje, que nos describe todas estas maravillas? Por esta razón fue que me decidí a escribir esta historia y he aprovechado ciertos conocimientos adquiridos a lo largo de toda mi vida, sobre esta gran ciudad, para en estos 33 capítulos, relataros o descubriros mediante las aventuras y desventuras de mi personaje, los acontecimientos de las etapas históricas más importantes, o que más me importan a mí. No puedo evitarlo…, soy una romántica empedernida y si además, a la historia le añades un poco de ficción, pues te queda una aventura redonda.

 

 He tratado de que esta historia, resultara amena de leer para las personas interesadas en el tema cartagenero-histórico, que sé son muchas. Resulta mucho más agradable que te lo cuenten de esta forma sencilla, porque en realidad parece que eres tú mismo el que esta viajando por los tres mil años de historia, por los tres mil años de tesoros escondidos. Y creo… que aún  quedan muchos  por descubrir. El tiempo lo dirá.

Aquellos que hayan leído estos 33 capítulos, sabrán cual es el fin de esta aventura, pero no solo eso, sino que además, en los detalles que parecen carecer de importancia, es de donde más se aprende.


 Y a los que no la han leído, o solamente algún capítulo suelto, les animo a empezar por el principio y así completar toda la historia de nuestro viajero o soñador.

 De todos los personajes que integran esta aventura, la mayoría son realmente históricos,  que existieron en sus épocas… Otros, los menos, son pura ficción.

 No esperéis, quienes os acerquéis  por primera vez a este blog, a una escritora de gran pluma, ni mucho menos. Yo solo “cuento cosas” que espero nos entretengan y nos distraigan de la realidad rutinaria, a la que a veces nos cuesta enfrentarnos.

 

sábado, 8 de febrero de 2025

ORQUESTA SINFÓNICA DE CARTAGENA

   

    El pasado jueves 6 de Febrero, la Orquesta Sinfónica de Cartagena, deleitó a todos los presentes en el Auditorio El Batel de nuestra ciudad. 
 
    Un lujo, un verdadero lujo ver y escuchar como todos los músicos de este magnífica orquesta que tenemos en Cartagena hicieron sonar sus instrumentos con una perfección impecable, que a nuestros oídos sonaban a gloria. 
 
    Y es que la música nos eleva de la realidad cotidiana, al celestial mundo de los dioses, que dirían los antiguos romanos. 
 
    Violines, violas, violonchelos, contrabajos, flautas, oboes, clarinetes, fagotes, saxofones, trompas, trompetas, trombones, tubas, timbales y percusión. Todos interpretando su correspondiente partitura de cada pieza musical, según el programa del evento.
Y como es natural y obligatorio, un director. Un director que como en todas las cosas de la vida hace que todo funcione como debe ser. 
 
    ¡Y vaya si funcionó! El programa, maravilloso. En la primera parte, Maurice Ravel y Amadeus Mozart, con la interpretación exquisita de un virtuoso del oboe: Javier Ayala Romero
 
    En la segunda parte, más piezas de Ravel, con el colofón del famoso y único “Bolero de Ravel”. Todo el auditorio vibró al compás de ese “crescendo” de la intensidad de la música, uniéndose en una repetición “hipnótica”, más y más instrumentos hasta incluir a toda la orquesta. Solo se me ocurre decir… ¡Fantástico! 
 
     Como propina de este “Concierto Extraordinario”, que además celebraba el Centenario del Conservatorio de música de Cartagena y el 150 aniversario del nacimiento de Ravel, el excelente director de esta orquesta, Leonardo Martínez Cayuelas, nos obsequió con una preciosa “propina”, música de Manuel de Falla: Jota final de “El Sombrero de tres picos”. 
 
    Magia pura en El Batel. Porque… ¿Qué es la música si no magia en manos de unos excepcionales músicos? Interpretes de esas partituras, que con sus respectivos instrumentos, nos hacen a todos soñar, y su director aunando en perfecta armonía todos los sonidos. ¡Magia!..., pura magia para nuestros oídos. 
 
 

 

lunes, 30 de diciembre de 2024

 En este año que acaba, me decido a escribir una nueva entrada en mi blog, tan solo para desear a todos mis amig@ que el nuevo año que comienza, colme a todos de salud, felicidad, y buenos ingresos, que si el dinero no da la felicidad, ayuda mucho a conseguirla.

En especial quiero felicitar el 2025 a dos jóvenes amigos. Ted y Francesco. Deseándoles a ambos que en este año consigan todos sus sueños y sean muy felices con sus familias y respectivas parejas. Besos! 

"FORTUNA PROPITIA"

Agueda.

lunes, 4 de septiembre de 2023

¿Cualquier tiempo pasado fue mejor?

La Cartagena que se nos fue… Dicen que no es bueno vivir en el pasado, que es mejor vivir en el presente. Estoy de acuerdo…pero solo a medias. 

Cuando te pones a recordar que ese pasado, el de tu ciudad, el de Cartagena, que fue mucho más espléndido que este presente que ahora vivimos, creo que sí merece la pena recordarlo, o por lo menos no olvidarlo. Y nada tiene que ver la alta categoría turística que ahora gracias a los grandes descubrimientos arqueológicos tenemos en nuestra ciudad…una gran ciudad turística. 

 

 La que esto escribe no es que tenga ya una edad… digamos madurita, y que la nostalgia me invada, no. Es que se nota a la legua que la calidad, el buen vestir, el buen comer, las buenas tiendas y bares, ya no existen. ¿Y por qué? ¿Quién tiene la culpa? 

 

Los años sesenta y setenta, los de mi tierna juventud, Cartagena rebosaba de locales comerciales de categoría, tanto de ropa confeccionada, zapatos, bolsos, etc. de alta calidad, como de estupendos bares, restaurantes, pastelerías, que hacían las delicias, no solo de nuestra franja de edad, sino de personas de cualquier edad que se permitieran un buen paseo viendo estupendos escaparates por todo el centro de la ciudad…y entonces el centro era el centro, no solo el eje viario hasta el puerto. Y me refiero a toda la zona noble que entonces comprendía calles como San Diego, El Lago, Duque, San Francisco, Cuatro Santos, Caridad, San Fernando, Aire, etc…Todas estas calles, junto con las del eje viario, como Carmen, Puertas de Murcia, Mayor, Honda, Cañón y otras aledañas , eran un bullir de gente comprando y paseando, ya fuera una rica bandejita de pasteles o tomarse unos ricos “periquitos “ en la Cabaña del Lago, o unas almejas al ajillo en el Bahía, en la calle Escorial. Las más jovencitas nos poníamos las botas con unos bollos con nata de La Valenciana en la Calle Mayor. Esos comercios y locales de ropa, boutiques, bares, restaurantes, casas de comidas, eran de muchos años, y de mucha solera. No como ahora que te pueden cerrar un local y abrirse otro en un pis pas. 

 

Al evocar estos recuerdos, no tengo más remedio que acordarme de mi madre. Y digo esto porque a veces la mente, ante cosas que te ocurren, como el reciente fallecimiento de mi padre a sus 96 años, curiosamente me ha llevado a pensar en mi madre fallecida hace 12 años. Parece no tener sentido, pero ya digo, la mente es así. 

 

Ahora es cuando más pienso en ella. Quizás el tener que desarmar “su casa”, la casa de los dos… la casa de todos, me ha dado que pensar en esos momentos felices que compartí con ella. Me he acordado de esa Cartagena de entonces cuando me iba con mi madre de compras, en el tiempo libre del colegio, y pasábamos por la Ilusión o Jovelca a comprarme unos vestidos, o por calzados Paris a comprarme unos zapatos…o a Balibrea para completar el atuendo con un precioso bolso de ante, ¡pero autentico! Claro, que yo ya era una “pollita” y mi madre siempre me llevó hecha una princesa, no solo a mí, también a mis hermanos menores. Yo, al ser la mayor, fui la primera en llevar zapatitos de tacón. De ella aprendí, que la buena presencia es importante, que llevar un buen peinado y unos buenos zapatos era fundamental. Y ella también lo hacía. Siempre iba impecable y con una buena pulsera puesta en su muñeca. Y no solo eso. Poner una buena mesa con vajilla, copas, un buen mantel bordado y un buen menú.

 

 Además mi madre sabía de todo lo que las señoras de entonces sabían… de coser, de bordar… cuantos cuadros de petit point, ha bordado durante las tardes de invierno cuando ya era mayor. Por todo esto, hago referencia a esa Cartagena que disfruté de tiendas con ella. 

Después ya de novios con el que ahora es mi marido…por muchos años. 

 

Dios no me dio hijas, pero con mis dos queridos hijos siempre hice lo mismo que ella conmigo…llevarlos como dos príncipes. Pero el recuerdo de esa Cartagena que tanto paseé con mi madre, por sus tiendas y comercios, está tan presentes en mi memoria que una va unida a la otra, sin remedio. 

Tengo tantas cosas que contar…

lunes, 26 de diciembre de 2022

LA VILLA DE CAIO NUMISIUS

El camino que nos llevaba hacia la villa de la familia Numisius, cada vez se iba cerrando más y más. La espesura y frondosidad de aquel bosque, una vez caída la noche, producía verdadera angustia y espanto. Pensar en los posibles avatares y peligros por los que podríamos pasar, hizo que arrease a mi caballo, para así poder atravesar ese trecho de maleza y arbustos lo más velozmente posible. El sol se había ocultado hacía ya una hora y aquella espesura no dejaba pasar ni un solo rayo de la luna llena que esa noche brillaba en el firmamento. Sin apenas darnos cuenta, la oscuridad había caído sobre nosotros envolviéndonos en un manto negro y tenebroso. Félix, el criado que me acompañaba, imitando mi gesto, también arreó a su montura, y no creo que fuera precisamente por obedecer mis órdenes, sino más bien porque al recorrer ese intrincado y sombrío camino, el miedo le atenazaba cada músculo de su cuerpo. 

  No hacían falta palabras para que el muchacho adivinara mis intenciones. Desde aquel día en que acompañaba a su ama Lucía por el decumano principal de Carthago Nova y me vio, siempre preveía mis pretensiones. Era listo y muy dispuesto al trabajo, por todo esto lo había mantenido en nuestra casa, aunque ya era un liberto Félix era como de la familia.
 
 -¡Señor, allí!- me dijo señalando con el dedo en dirección hacia una tenue luz, que procedía de la fogata encendida en una de las torres de aquella villa. Aquel pequeño resplandor en la distancia, nos indicaba el camino a seguir. 
 
 La villa de mi amigo Caio Numisius, a lo lejos más bien parecía una fortaleza. En aquella soledad entre el Mar de Palus y el monte próximo, siempre existía la posibilidad de que algunos malhechores rondaran en busca de las riquezas de aquella hacienda, ya que su dueño era propietario de grandes recursos minerales, agrarios y ganaderos. Sus minas muy cerca del Portus Magnus le reportaban pingües beneficios que a su vez invertía en la explotación agraria de todo el terreno que rodeaba la villa, sobre todo en la crianza equina de yeguas y sementales con los que proveía de caballería, no solo a las tropas de Carthago Nova, también a otras legiones del imperio establecidas en diferentes urbes de Hispania. Además en el Circo de Carthago Nova, los aurigas de más fama solo enganchaban a sus carros los célebres caballos de la cuadra de Caio Numisius. 
 
Eran muy cotizados en todo el imperio los caballos hispanos, incluso en las carreras del Circo Máximo en Roma. 
 
 Después de recorrer las tres leguas de distancia que desde la ciudad nos separaban de la villa de mi amigo Caio, ya casi habíamos llegado a su casa y a la inmensa finca que la rodeaba. Un esclavo, salió a recibirnos al camino enviado por su amo. Le seguimos hasta la entrada de la vivienda y allí se hizo cargo de nuestras monturas, mientras Numisius nos recibía en el atrio de aquella gran domus. 
 
 
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